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miércoles, 14 de septiembre de 2011


MUERTE APARENTE Y MUERTE REAL


         ¿Qué se entiende por muerte aparente? Es el estado de una persona cuyos signos nos hacen creer que está muerta cuando en realidad no es así.
Se podría definir como un “estado de paro respiratorio acompañado de una lentificación considerable e incluso de una detención momentánea de los movimientos cardíacos”.
También se conoce como muerte clínica porque las funciones vitales (pulso, respiración y tensión) están solamente en suspenso.

         Existen determinados accidentes que provocan lesiones o efectos orgánicos que producen este fenómeno, por ejemplo:
                  - Intoxicaciones
                  - Hipotermias
                  - Asfixias
                  - Ahogamientos
                  - Electrocución
                  - Estado de shock grave

         En estas circunstancias, la víctima tiene todo el aspecto de haber fallecido, pero puede no ser así. Estos signos de muerte aparente son:
         - Inconsciencia
         - No se detecta respiración
         - No se detecta circulación sanguínea
         - Piel pálida y fría

         Este fenómeno de muerte aparente puede ser reversible si aplicamos las técnicas apropiadas de reanimación cardiopulmonar (deberá aplicarse ante la más mínima duda de que la víctima esté realmente muerta).

         La muerte real es un “proceso” (no es un paro total e instantáneo, sino un fenómeno lento y progresivo), que se inicia cuando deja de funcionar alguno de los órganos imprescindibles para la vida (cerebro, corazón y pulmón), para después propagarse al resto de órganos y tejido (primero se produce la llamada muerte funcional y después la muerte tisular)

No obstante, existen signos que, tenidos en cuenta en su conjunto, nos indican muerte real, en cuyo caso los intentos de reanimación ya no tienen cabida.

         Estos signos son de dos tipos:

         a) Cese de las funciones vitales (“signos negativos de vida”):
         - Función nerviosa: Existe inconsciencia
                                     No responde a ningún estímulo (pinchazos)
    Pupilas fijas y arreactivas (no se contraen
        con la luz)
         - Función respiratoria: No hay movimientos respiratorios
                                          No se oye la respiración
                                          No se percibe
                                           (ver, oír, sentir)
-       Función cardiaca: No se detecta pulso
                                
         b) Fenómenos cadavéricos (“signos positivos de muerte”): procesos que pueden tardar incluso horas en aparecer.
         - Enfriamiento: es progresivo hasta que el cadáver alcanza la temperatura ambiente (se puede dar en personas con hipotermia)
         - Rigidez: aparece aproximadamente dos horas después de la muerte y se mantiene durante 48 horas (se puede dar en personas con electrocuciones e intoxicaciones). Se produce por acidificación de los músculos y deshidratación.
         - Livideces: manchas amoratadas en las zonas declives del cadáver. Aparecen a las 3-4 horas del paro y son debidas a la acumulación de sangre que queda líquida y que por efecto de la gravedad baja a los zonas más bajas (se puede dar en intoxicaciones por monóxido de carbono)
         - Midriasis: dilatación completa de las dos pupilas
         - Putrefacción: descomposición de las materias orgánicas por gérmenes y hongos existentes en el organismo.

En caso de estar seguros de la muerte de la víctima, el socorrista debe actuar de la siguiente forma:
-       no tocar el cuerpo ni registrar sus pertenencias (podemos enmascarar datos sobre una posible investigación del accidente).
-       avisar a los Cuerpos de Seguridad del Estado
-       tapar el cadáver para evitar reacciones de personas que estén presentes (malestar, pánico, miedo…)

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